Adios general...adiós traidor

Todo se divide y desvirtúa en los últimos días por culpa de él nuevamente: Pinochet, el dictador que hasta en su muerte no deja de generar rencor y odio entre los chilenos.
Me ponde nervioso ver el sufrimiento pinochetista, caricaturizado en un puñado de viejas, encabezadas por la obstinada Luz Guajardo, joven fascista, amachotada y fervorosa aspirante al cetro de la más perra de todas. Me satisface ver el sufrimiento de esa casta de bandidos, aunque no se acerque ni un ápice al dolor de los 17 años de terror, horror, sangre y crímenes varios.Me provoca placer observar el hondo llanto de la vieja obscena, acompañada de los pequeños ladrones que ahora sí quedaron forrados con dólares públicos que su padre, hoy más helado que Walt Disney, fue sacando de las arcas públicas, mientras mataba chilenos mediante sus organismos de ¿inteligencia?¿Honores de Estado? Pero qué mal gusto haber pretendido siquiera que el general retirado fuese a recibir honores de ex Presidente de la República, siendo que nadie lo eligió y fue el gran oportunista del siglo XX, que tras rendir tributo al Presidente Allende, lo acorraló en La Moneda, buscando un lugar en la historia.La Presidenta Bachelet no hizo más que lo que desea la inmensa mayoría de los chilenos, un último acto de justicia, negando cualquier intento de convertir en ídolo al ladrón, terrorista de estado, criminal número uno de la patria.Pinochet, cuánto daño hiciste y cuántos delitos cometiste, cuánta maldad repartiste de norte a sur dirigiendo tus fuerzas contra el pueblo. Ahora, cruzando la sonrisa del Chile democrático, tu cuerpo comienza su proceso de pudrición, que será detenido con la incineración final, en la hoguera donde van a parar los tiranos. Qué bueno que moriste en mitad del Día Internacional de los Derechos Humanos, mostrando al mundo la ironía del destino. Aunque, para ser francos, tu figura se pudrió el mismo día en que destruiste los principios de libertad y tolerancia.Ahora sí, la derecha se asoma a la ventana del cajón que sostiene los restos del nonagenario delincuente, con disimulo, pasando inadvertidos los militantes de los partidos creados al alero de la dictadura, van despidiendo uno a uno al traidor Pinochet. ¡Qué vergüenza! Pero en fin, la derecha sabe de traiciones y sus representantes no podían restarse del último homenaje al “namber guan” de los hipócritas.Lamentablemente, tus cientos de crímenes quedaron impunes y las más de 400 querellas que acumulaste desde tu detención en Londres no fructificaron, pero la ciudadanía sabe que fuiste el más peligroso de todos y que luchaste por la división total y absoluta de Chile. La historia tiene la palabra… fuiste el cuarto de la Junta Militar en morir, el último, y también habías sido el último en subirte al carro de la victoria. Y como sabemos, el último cierra la puerta. Haz tu parte, y cierra la puerta de tu cajón, camino a la soledad absoluta, la de los cobardes traidores.
Egoísmo con la historia reciente
En medio de tanda división, conversé con un “señor” el que me decía que yo, no debía opinar sobre el golpe de estado porque soy joven, ¡que estupidez más gigante!, entonces que él no opine de la primera junta de gobierno, o de la matanza de la Santa María, o de otros momentos de la historia. Me enfurece el egoísmo y la apropiación ridícula de los mal llamados “adultos” o las señoras recalcicantres con fotos de el libertador.
